Gustavo Petro volverá a caminar por los pasillos de la Casa Blanca, esta vez para reunirse por primera vez cara a cara con Donald Trump.
El presidente regresa a Washington sin visa, descertificado en la lucha antidrogas y sancionado por el Tesoro de Estados Unidos, después de casi un año en colisión permanente con el magnate republicano, una personalidad tan explosiva e impredecible como la suya. “Lo que más le pide la gente al presidente Petro es que sea prudente, que no se le salga el ‘último Aureliano’”, apunta el analista Sergio Guzmán.
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