📻 *Hola, muy buenos días.* Un mundo puesto al servicio de Donald Trump genera momentos como el que ayer se vivió en Washington. Nos coloca en la necesidad de explicar las cosas a partir de la dosis obligada de absurdo. Y de ahí, seguramente, la sensación de incomprensión que lo envuelve todo. En este contexto, lo que puede, o debería, ser anecdótico acaba convertido en un gesto que merece la interpretación y el análisis político porque solo a través de la excentricidad se entiende a Donald Trump y, por tanto, el mundo que intenta configurar.
*María Corina Machado fue a la Casa Blanca. Nadie fue a recibirla a su llegada. Nadie, tampoco, fue a despedirla a su salida.* Cuando se marchó confirmó lo que se venía anunciando, algo que durante meses se tomó a chiste, que en los últimos días se apuntó como posible y que ha acabado por darse. *Le entregó su premio Nobel a Donald Trump.* Al terminar la reunión, un pequeño grupo de sus partidarios la esperaban para recibirla con vítores. Ella les dijo que podían contar con Trump.
✍🏼 *Por Àngels Barceló*
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