👩🇨🇺Ellas también reinan.
📌Dos mujeres cubanas asumen oficios de riesgo y derriban estereotipos.
👩🚒BOMBERA
📌A Marlen Milady Sánchez Pérez le apasionó desde niña el oficio de bombera, pero durante años, esa llamada quedó extinta en el aire, como una brasa sin oxígeno.
🗣️«En mi municipio no había comandos de bomberos. Tampoco sabía que las mujeres pudiéramos desarrollar esta labor», refiere.
👉El destino, sin embargo, es testarudo con quienes llevan la vocación tatuada en el alma. A los 19 años, cuando iniciaba sus estudios universitarios para licenciarse en Biología, sintió que su corazón latía por otros intereses, y se alistó en el Servicio Militar. Allí encontró el espejo en el que siempre quiso mirarse: el Comando de Bomberos.
👷♀️LINIERA
💪Del otro lado del espejo está Rubisneysi Boza Fernández. Ella no aspira a desafiar el fuego, sino la gravedad. A temprana edad, está a punto de convertirse en algo que hasta hace poco parecía imposible: una liniera, de esas que trepan postes y tensan los cables en lo más alto, donde el viento silba distinto y la ciudad se parece a un mapa de luces diminutas.
🗣️«¿Lo que más me gusta? Pues eso de estar "encaramá" en un poste. Me gusta esa adrenalina. Eso sí, con todos los medios de protección. En este trabajo, la disciplina, la responsabilidad, la exigencia y el cuidado son fundamentales», dice con pocas palabras, segura de que no necesita grandes discursos para justificar un sueño.
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