*Entre las hallacas y el fusil: la Navidad que no se detuvo*
Venezuela cerró 2025 con una inflación proyectada del 269,9%, consolidando una «Navidad de dos velocidades» definida por la desigualdad entre quien podía mantener la tradición intacta y quien debía reinventarla desde la carencia. 💸
En el sector popular, el menú sufrió recortes simbólicos: el pernil, tradicional protagonista de la mesa, fue sustituido por un pollo entero debido a su elevado costo. Estas familias venezolanas sacrificaron numerosos elementos navideños, priorizando la comida básica para estirar el dinero lo más posible en una mesa cada vez más reducida.
Al comparar esta Navidad con años anteriores, predomina una «profunda resignación» disfrazada de adaptación a «lo que haya».
El venezolano ha aprendido a subsistir en un modo de sobrevivencia emocional; celebra para no hundirse ante un estancamiento político y económico. 📉
El profesor Daniel Terán, doctor en Historia y licenciado en Educación, señala que, históricamente, las personas han buscado espacios para la paz y la desconexión incluso durante guerras o tiranías: «La Navidad funciona como una evasión indispensable que permite un momento de sosiego con los seres queridos”.
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